Mis aventuras por la India por Morelia Parte 3

Mis aventuras por la India por Morelia Parte 3

La  Estación de trenes de Nueva Delhi es  un capítulo aparte. Ahí tomamos el tren para ir a Jaipur , la segunda ciudad de nuestro recorrido. Apenas llegar aparecen miles de indios como moscas que te quieren llevar, indicar, agarrarte el bolso, y no te dejan respirar. Por fin encontramos a un hombre de rojo con una chapa en el brazo (tal cual nos había indicado el de la agencia de viajes que nos vendió los pasajes) y nos fuimos con él. El hombre de rojo se puso mi valija en la cabeza sobre el turbante y empezó a caminar entre la multitud, el ruido, la mugre y el olor a pis. Era un espectáculo..había mucha gente  acostada en el piso esperando trenes, familias enteras, colores, olores..…Subimos unas escaleras para llegar al andén del medio. Había un inspector que nos pidió los boletos y nos llevó al vagón. Increíblemente y en medio de ese caos, en la puerta había una lista de pasajeros y ahí estaban nuestros nombres , mal escritos pero éramos nosotros..no podíamos creer la organización. El tren muy bien, muy ordenado, eran todos indios, no había ningún occidental. La salida de Delhi eran todas casas pobres, mucha gente, vacas flaquísimas, chanchos, casas de cartón, mucha pobreza y todos muy despiertos…eran las 6 de la mañana y parecían las tres de la tarde. A la hora de salir de Delhi, me di cuenta desesperada que me había olvidado en el hotel el sobre azul con las licencias de vuelo, los documentos y los tickets aéreos. Casi me muero. La verdad el viaje fue una pesadilla, pensando en los documentos.

 Llegamos a las 11 de la mañana  a Jaipur. La estación otro caos, nos acosaron al llegar. Salimos como pudimos a tomar un prepaid taxi. Por supuesto el chofer nos ofreció varias excursiones y hasta el viaje a Agra, nuestra próxima ciudad.

Nos alojamos, y enseguida llamé al hotel de Delhi, hablé con  todo los departamentos y por suerte habían encontrado el sobre. Ahora venia la odisea de recuperarlo. El señor de la recepción prometió enviármelo al otro día por correo. Solo podía confiar en un milagro.

Jaipur es una ciudad hermosa, la imagen típica que yo esperaba de las ciudades indias. Es llamada también  PINK CITY  o ciudad rosa, toda la parte antigua esta pintada de rosa. El trafico es increíble, coches muy antiguos, rik shaws , gente cruzando por todos lados, gente pidiendo dinero, enfermos, niños, vacas. Aquí si se ven las vacas en el medio de la calle muy orondas..son vacas blancas pero muy flacas..( es que nos preguntábamos donde comerían , si hay tan poco pasto)..y por supuesto son sagradas nadie las mata para comer, pero tampoco comen ellas.

Jaipur tiene edificios muy interesantes como el Fuerte Jaighart y el Fuerte Amber, desde lo cuales se ven unas vistas preciosas de la ciudad  y las colinas que la rodean..

El sobre con nuestros documentos llegó por correo pago por el hotel de Delhi a los dos días de esperarlo ansiosamente. Realmente fue un milagro!!! en esta India desordenada, hubo gente que se preocupó y me hizo llegar el sobre. La verdad hasta el día de hoy me cuesta creerlo.

La ruta entre Jaipur y Agra era seca, con mucho polvo, se veían  campos, vacas. Pasamos por pueblitos con gente vendiendo de todo, muchos olores, calor…el tráfico una locura total, los autos hacen finitos increíbles, van rapidísimo, no paran nunca, se meten por cualquier recoveco pero no paran. No se ven autos modernos, solo bicicletas, motos, carros, autos viejos, micros torcidos, llenos de gente, jeeps con gente que va colgada..y todo eso sin respetar ninguna norma ni límites de velocidad. Nunca vi algo igual. Por supuesto, en 200 km , vimos dos accidentes grandes.

Llegamos sanos y salvos gracias  a otro milagro indio. Agra es una ciudad muy agradable y tiene el tesoro mas grande, el monumento mas hermoso del mundo, solo por él vale la pena venir a la India :  el Taj Mahal.. Es el monumento más espectacular y más romántico del mundo, levantado por Shajahan para albergar el cuerpo de Muntaz Mahal, su esposa preferida, que muere al dar a luz a su hijo numero 14. El la adoraba y quiso construir para ella el mausoleo más hermoso jamás construido y para ello trajo de diferentes partes del mundo los materiales más lujosos y más caros.

Es impresionante verlo, como suspendido en una bruma, majestuoso, blanquísimo, simétrico por todos sus lados, perfecto. Uno podría sentarse el día entero solo a observarlo.

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