Eureka
Con el paso del tiempo me he alejado lentamente de mis raíces, de mi cultura y hasta de mi familia. Cuando estoy perdida siento un hambre intensa, y no es metafórica. Empiezo a sentir curiosidad por nuevos sabores y colores. Frente a un nuevo plato, lo primero que hago es identificar los ingredientes por medio de mi olfato, luego se conecta mi cerebro, empiezan a llegar los recuerdos y comienzo a viajar. Con el primer bocado siento esa mezcla de sabores nuevos, es como un despertar. La comida me conecta con las culturas, con su gente, «la comida es mi ancla».

